Descansa
Estaba hablando con mi terapeuta lo difícil que me ha sido aprender a descansar. Porque justo cuando me doy un tiempo para el ocio, para ver tonterías en mi celular, dormir, siento culpa de que no estoy haciendo algo productivo.
Pero últimamente me he dejado llevar a las manos del descanso. El otro día tuve la oportunidad de conocer a una mujer Inuit mientras estaba por una sala de un museo y ella dijo algo que me pareció maravilloso.
Dijo que el estar viva era un estado perfecto en el que sólo teníamos que estar y descansar para vivir. Para las comunidades indígenas, el invierno marca esa época de descanso, porque hasta la naturaleza necesita descansar para después florecer.
Así que hoy me permito descansar y darle ese golpe bajo a la producción y al capital.
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