No le entiendo a la guerra

 Yo tampoco entiendo la guerra. 

A veces me da mucha culpa sentarme atrás de mi computadora a escribir estas líneas en un silencio asombroso, cuando pienso en que hay unas personas del otro lado del mundo, que sólo escuchan bombas caer. 
Me da mucha tristeza y mis ojos se llenan de lagrimas, no puede ser que no hemos aprendido nada, no pueder ser que sigamos basando nuestras valores y riqueza en lo que podemos arrebatar a los otros. 
Las vidas de la comunidad que vemos en llamas, merecen ser vividas, escuchadas y valoradas. 
Ojalá que mañana nuestras infancias puedan ver florecer los campos y no atravesar el fuego. 
Ojalá que hoy tengamos un poco de fuerzas para hacer que la justicia se convierta en una herramienta en la que todos podamos cortar frutos. 
Ojalá que la tristeza no nos lleve al suelo y la empatía nos cobije y salgamos agarrados de las manos de ésto. 
Yo sólo pienso que vamos por un camino equivocado pero que hay esperanza, podemos volver y cambiar. 
Todas esas infancias merecen ver el atardecer sin miedo, merecemos arrebatarlas y llevarlas a un lugarcito donde les caliente el sol y tengan sopita caliente después de jugar en las calles. 
Esas infancias necesitan caminar en las montañas y liberarse de los muros. Merecen aprender las letras, jugar con los números y cantar canciones que les marcaran la vida. 
Hay que defender de la vida, hay que arrancarles de la muerte.
No le entiendo a la guerra.

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