Propiedad Privada
Después de diez años regresé al paraíso, a ver el mar. Pero me encontré con un paraiso al que sólo tienen acceso los turistas extranjeros o los de la clase alta.
Todo esta privatizado, despojaron de las tierras a los locales, gentrificaron todo y dejaron muros, todo en la Riviera Maya son muros en los que no puedes ver el mar, son muros en los que se anuncian los hoteles carísimos y los clubs de playa, en los que hay que pagar en dólares para ver el mar.
Los locales al estar tan precarizados, tratan de usufructuar con los que no saben ni donde están parados, inflando las cuentas, mintiendo en los servicios y cobrando cosas que no consumiste.
Quería encontrar una playa pública, quería encontrar esa tierra que no dijera que era propiedad privada y no la encontré, encontré sólo consorcios, encontré clubs de playa que todos son de extranjeros, de hippies que vienen de Nueva York o de Europa, hippies con mucho dinero que pueden hacer museos de experiencias según ellos, místicas.
Estuve en la Reserva de la Biósfera Sian Kaan, todo privado, no hay ni un sólo pedazo de naturaleza que sea un lugar colectivo, el tren maya sólo terminará de vender las tierras que fueron trabajadas y cuidadas por mis ancestras, las tierras abundantes que dieron de comer a la humanidad y a todas las demás especies.
Los mayas están trabajando de sol a sol construyendo los edificios en los que vivirán esos hippies europeos con dinero.
Al pagar en una playa para poder ver el mar mexicano en dólares estadunidenses, le pregunté a un local qué si eso era administrado por el gobierno y me dijo que no, que era una empresa privada. Amo mi país, teníamos un paraíso, no resistimos, nos dejaron sin nuestro mar, ni sus habitantes, nos dejaron sin cultura, nos despojaron sin más.
Me despido sin antes decir que algún día nos recuperaremos de ésto o puede ser que la naturaleza se recupere sola y haga justicia.
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