Enfermedad

El clima empezaba a mejorar, yo estaba contenta de ver el sol pero mi cuerpo estaba cansado. Me desperté en la mañana y me dolía la garganta, pensaba que era por la calefacción así que me propuse a hacer mis rutinas, esas rutinas que me fortalecen, ir a correr a las 7 am mientras escucho un podcast, luego bañarme y desayunar para empezar a trabajar. 

Ese día estaba muy contenta de mi rutina, a media mañana me empezó a doler la cabeza y tampoco hice caso, dije se me va a pasar y me cociné dos huevos con pan sin gluten y aguacate, los comí pero no me supieron tan bien. Tomé un break para hablar con mis papás, estaban emocionados de que iría a visitarles, me dieron algunos detalles del viaje que haríamos juntos a la casa de mi abuela. 

Mi cuerpo seguía hablando, me decía que se sentía cansado, pero yo seguí sin escucharlo. Hice oídos sordos como dice mi madre. A las 12:00 pm llegó mi amiga Maíte pues la había invitado a ir a mi clase de Tai Chi, tomé mi auto y manejé al community centre mientras ella me hablaba de cosas que son importantes y yo sólo escuchaba, me gusta escuchar a las personas, pero mi cuerpo seguía hablando y a él no lo escuchaba. Entramos a la clase y ahí estuve moviendo energía con ejercicios de abrazar a la luna, abrir las puertas y el paso del dragón. En ese momento mi cuerpo dijo, no puedo más, necesito descansar, necesito que me escuches, deja de mover energía todo el tiempo, a veces hay que dejar todo estático, pero yo terca moviendo energía. 

Cuando salí de la clase, sentí que mis articulaciones ya no podían, manejé para dejar a mi amiga en a parada del autobus, llegué a la casa y puse el termómetro debajo de mi lengua 38 grados, era momento de descansar, en ese momento mi jefe me llama para decirme que tengo que hacer un comunicado y que será un día largo y volví a dejar mi cuerpo en visto. 

Me pusé en modo adrenalina y con fiebre trabajé hasta la 1:00 am, aquí no hubo punto de retorno, mi pecho me dijo que estaba triste de que no escuchara y mi voz se fue. Fui un mar de lágrimas a través de flemas y mocos. 

El siguiente día, mi cuerpo sólo descanso y se sintió mal, y lo abracé, me sentí triste porque estaba sola, quería que mi pareja o mamá estuvieran cerca pero nada de eso se podía. Quería que hubiera alguien que me cocinara un caldito de pollo y me diera frutas, pero estaba sola, con mi cuerpo enfermo y cansado. Me paré a poner unas piezas de pollo en agua y a esperar a que Pablo llegará para que me acompañara al doctor. 

Y luego le tuve que dar a mi cuerpo éso que necesitaba, descansar. Estuve más de tres días en la cama, sin voz, triste y está bien, está bien parar, está bien sentirse sola, está bien ser vulnerable y está bien descansar cuando el cuerpo lo requiere.

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