Deberíamos
Deberíamos reconocer a las que parlan,
a las que cuidan, a las que limpian la casa que otros dejan.
Deberíamos reconocer a las que cuidan a sus personas enfermas y las acompañan hasta el útimo día.
Deberíamos aplaudir a las cuidadadoras, esas que dan un poco de amor a las infancias. Ellas hacen un trabajo crucial, cuidan la vida y la hacen florecer.
Deberiamos reconocer a las personas que con el tiempo justo le sonrien a un extraño y lo hacen sentir bien en el crudo invierno.
Deberíamos escuchar más a aquellas personas que hablan con los animales y que hacen de ellos una familia.
Deberiamos hablar más con las mujeres de edad avanzada que se juntan en el centro comunitario a tejer los martes por la tarde, ellas guardan un conocimiento invaluable.
Deberíamos robarle al tiempo unos minutos y reconocer a esas personas que nuestras infancias nos trataron con respeto y cariño, que nos ofrecieron un plato de comida y que nos recibieron en su casa.
Deberíamos agradecer a las personas rebeldes, que por más que le digan qué hacer, ellas siguen su corazón.
Deberíamos reconocer a las maestras que tuvimos en la primaria y que sembraron en nosotras la curiosidad.
Deberíamos abrazar a los hermanos que pasaron con nosotras muchas risas y llantos, juegos, peleas y más.
Deberíamos reconocer a los que limpian la ciudad, pasan a recoger la basura que producimos.
Deberíamos visibilizar a todas las personas que priorizan el cuidado de sus seres amados, antes que el propio.
Deberíamos de reconocer a los jóvenes que no dejan de imaginar nuevos futuros.
Deberíamos proteger a cada una de las infancias para verles florecer.
Deberíamos...
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